martes, septiembre 03, 2013

La caché de Google: qué nivel

Hoy me toca algo de mi otra pasión, las TIC. Y, en concreto, Google. Son muchas la posibilidades de uso avanzado del buscador, que, en España, disfruta de una cuota de mercado cuasimonopolística. Una de ellas es la de bucear en su caché.
En Informática (en electrónica) una memoria caché es una memoria extremadamente rápida que se implanta en la propia CPU, distinta a la memoria central. Ésta (la que resulta más conocida para el usuario informático) se encuentra destinada al almacenamiento de programas y datos y es mucho más lenta. La caché, por contra, es enormemente más rápida, y se encuentra a disposición del procesador para ayudarle a ejecutar operaciones con muchísima velocidad. Almacena unos pocos datos -leídos anteriormente de la memoria central- con la intención de, en el caso probable de necesitarlos de nuevo, leerlos más rápidamente en esta memoria caché que ir a buscarlos a la memoria central. Es, de hecho, uno de los factores que más influye en el rendimiento general de un sistema.
La caché de Google es un concepto similar. Se trata del almacenamiento por Google de cuantas páginas de la Red escanea, un trabajo que realizan sus robots de manera incansable. Es decir, una copia de las páginas que visita. Como ejemplo, héte aquí la propia página que está usted leyendo en este momento tal y como la indexó Google el día 25 de agosto de 2013:
(se abre en ventana aparte)
Efectivamente, lector: Google almacena una réplica de Internet toda todita (dicho con mayor propiedad, de la Internet visible) en sus propias máquinas, a disposición de cualquier navegante. Ya se pueden imaginar las montañas de discos duros de los diecisiete data centers de Google repartidos por el mundo.
¿Y para qué hace éso? Precisamente para soportar su función primigenia de buscador. Cuando usted busca en Internet mediante Google, está buscando en realidad sobre la copia de la Red que Google mantiene (realmente, todos los buscadores funcionan así).
Un servidor proxy-caché, de los que muchas empresas y organizaciones disponen, hace eso precisamente: almacenar las páginas que algún usuario de la empresa ya ha visitado para servírsela a un segundo usuario más rápidamente que si fuera a buscarla de nuevo al sitio originalmente visitado por el primer usuario.
¿Y qué ventaja puede reportar al internauta acceder a la caché de Google? Pues, por ejemplo, mostrarnos las páginas de un sitio que, por cualquier razón, no está accesible en ese momento. O, si ese sitio está congestionado o sufre cualquier problema de disponibilidad, poder visitar sus páginas en todo caso gracias a Google (su caché sí se aloja en sistemas en altísima disponibilidad y redundantes). Cuando, impaciente, no pueda usted esperar a que ese sitio le sirva esa página en que está tan interesado, se enamorará de esta posibilidad.
Más, utilísima: la funcionalidad de obtener una copia de contenidos que han sido borrados por el propietario del sitio (muchas veces me ha servido con este propósito). Hasta que el robot de Google no vuelva a visitar el sitio equis horas o días más tarde, su copia en la caché seguirá reflejando los contenidos antiguos. ¡Menudo caché el de Google! ¡Todo un artista! Y cotizadísimo......
Para consultar la caché, escriba, en la página del buscador,
cache:www.sitioquequierovisitar.es 
Son muchísimos los aspectos interesantes sobre Google. Y no sólo sobre el buscador en sí, sino también desde el punto de vista de la Nueva Economía (Wikinomics), la Dirección de Empresas (la definición de su Misión), los derechos sobre los datos de carácter personal, la Macroeconomía (¡) o la propia historia de la empresa, incluyendo Rodríguez Zapatero (el cordobés, no el leonés), su Director General en España. Comentaré algunos de estos aspectos en el futuro.


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