09/06/2026

Sevilla estrangulada

/ Por José Antonio Carrizosa. 5 de mayo de 2026 /



¿Podía pasar algo que retrasara todavía más las obras del puente del Centenario? Por si alguien albergaba alguna duda, ya tiene la respuesta. No solo ha pasado, sino que además el retraso se hace indefinido con lo que nadie puede dar una fecha, ni siquiera aproximada, de cuándo aquello puede estar terminado. No vamos a entrar aquí en examinar las causas, las explicaciones que ha intentado dar el Ministerio de Transportes o la respuesta que ha merecido por parte del principal responsable municipal. Este periódico ha dedicado espacio destacado al asunto y ha narrado con detalle todas las circunstancias que rodean el caso.


Pero sí conviene destacar que el retraso eterno de las obras del Centenario supone, ni más ni menos, que la ciudad seguirá estrangulada durante años y que una infraestructura que estaba destinada a facilitar las comunicaciones entre la ciudad y su zona metropolitana va a actuar como un tapón.

Sevilla está estrangulada por el puente del Centenario, por la imposibilidad de cerrar la SE-40, por la falta de comunicación por tren entre la ciudad y el aeropuerto o por la carencia de una red de metro y de cercanías dimensionada para una colectividad que supera el millón y medio de personas entre la capital y su zona de influencia directa. Cualquiera que mire este panorama tendría motivos para pensar que existe en algunos despachos de la Administración central, y también de la autonómica, una especie de conspiración contra la ciudad. Como si hubiera interés en tener a Sevilla a medio gas y con sus posibilidades de expansión cercenadas.

Puede que haya algo de eso. Pero solo será una parte de la respuesta y no la principal. Busquen también el origen de la situación en el viejo dicho popular de que quien no llora no mama. Vivimos desde la crisis de 2008 una larga etapa de restricciones de inversión pública en infraestructuras que se ha mantenido a pesar de esa especie de Plan Marshall europeo que se puso en marcha después de la pandemia, que supuso un chorro de millones para España, pero que aquí ha lucido poco.

Y Sevilla no se ha distinguido precisamente por alzar la voz y exigir lo que es obvio que en justicia le corresponde. Más bien todo lo contrario. Las protestas se han hecho con sordina a base de canutazos para la prensa o cartas del alcalde a Madrid con algún pellizco de monja. Pero sus instituciones políticas, económicas o sociales han mantenido su acostumbrada pasividad y eso afecta tanto al Ayuntamiento, como a los partidos, a los sindicatos, a la patronal o a la Cámara de Comercio. Únase a ello el hecho de que la capital de Andalucía se ve ahora mismo desde los despachos ministeriales como territorio enemigo al que mejor no darle ni agua.

Las cosas han sido así desde hace ya bastante tiempo y no parece que vayan a cambiar. Aunque dentro de un año o poco más cambie el signo político en el Gobierno central lo que seguro que no va a cambiar es la actitud local de conformarse con lo que le venga y de no presentar batalla. Quizás no sea tanto porque no quiera, sino porque no sabe.

José Antonio Carrizosa fue director de Diario de Sevilla.

¿Le interesó este contenido? Compártalo.

[Puede recibir las nuevas entradas de este bloc automáticamente en su buzón, a la derecha tiene el mecanismo de suscripción. Los contenidos también se difunden mediante RSS, al pie de la página principal, Suscribirse a: Entradas (Atom)]

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por sus comentarios. Por favor, cíñase al asunto y muestre su cortesía y civismo para con los demás.