miércoles, enero 14, 2015

Mira que la Red es grande......

La solución está en cualquier parte del mundo gracias a Internet

Tras publicar la anterior entrada, me percaté de que este bloc de notas no permitía dejar comentarios al perdido navegante que pudiera aparecer por aquí. Pensé que se debía a algún error mío en alguna de las varias modificaciones que había realizado en el diseño y configuración de la plantilla de Blogger -el servicio de publicación de bitácoras en línea de Google- que elegí en su momento para dotar de look&feel a este rinconcito de la Red.
Prácticamente resignado a empezar de nuevo desde cero con la plantilla base y recrear todas las personalizaciones sobre la misma que a lo largo del tiempo había ido acumulando, en el transcurso del sano y común ejercicio de buscar respuestas a mi problema en la Red hallé que la razón del "error" era un simple clic inadvertido en una opción estándar: cada nueva entrada en blogger puede incorporar individualmente la posibilidad de no admitir comentarios. Vamos, una chorrada.

Y, además, se conserva dicha opción -que nunca había pensado emplear, dado que por defecto, quería comentarios- en la creación de entradas ulteriores, con lo que así quedaba explicado que desde tres o cuatro entradas del bloc anteriores a la de marras sí siguiera existiendo la opción de introducir comentarios.....
El recurso a buscar experiencias vertidas por otros internautas es una -solo una- de las facilidades que Internet constituye para la generalización y difusión del conocimiento; tan solo una de las facetas que explican cómo este invento de Vinton Cerf, Bob Kahn, Tim Berners-Lee y otros "padres de Internet" ha cambiado el mundo.
La persona gracias a la cual supe de la solución es un compañero del gremio TIC, también usuario de Linux y Ubuntu y editor de varios sitios web, consultor de Telefónica Soluciones (y, precisamente, en áreas de mi especialidad).
Lo más curioso aún del caso: con lo grande que es la Red (y hablo de la superficial, no de la llamada Internet profunda, mucho más grande aún), billones y billones de páginas -en realidad, un número no determinable-, y las numerosísimas referencias que hallé y leí sobre «problemas en comentarios de Blogger», mi salvador resultó estar a la vuelta de la esquina: un paisano. Puede que incluso me haya cruzado con él en algún paseo por el pequeño mundo físico de nuestra ciudad. Increíble.
Qué cosas tiene la Red.
Gracias, Guillermo.

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